martes, 22 de agosto de 2023

Marita Palmer

Marita Palmer (Ma Magdalena, por la abuela de Mahón), nació poco antes de la Guerra Civil, una contienda que marcaría su vida ya que en ella perdió a su padre. Tuvo una hermana mayor, Ma Antonia, que murió muy pequeña cuando su padre estuvo destinado en Figueras y un hermano menor, Jaime, que fue militar y vive jubilado en Sevilla viniendo cada verano a su casa del puerto de Mahón con su familia.


Marita Palmer (1933 - 2022)

Su padre era militar, de Palma, y después de la guerra fueron visitando casi cada año a su familia mallorquina, con la que no siempre se llevaron bien. Tuvo especial cariño a su tío Rafael que era marino y con el que hizo bastantes travesías en barco entre Mallorca y Menorca. En el año 46 con el dinero que les correspondió de una herencia de la familia de Palma compraron la finca de Biniach por 300.000 Ptas, que  aún es de la familia. Durante toda su vida tuvo también un contacto especial con su primo Jaime Palmer y su mujer Ma Rosa.

Su madre Rita era de Mahón y tuvo que salir adelante quedándose viuda con 2 niños pequeños con sólo 26 años. Sus padres le ayudaron mucho y el abuelo materno fue siempre muy especial para Marita, haciendo un poco el papel del padre que no tenía.

La guerra la pasaron entre la finca de Alaior Santa Magdalena y la casa de sus abuelos maternos en la calle Anunciavay de Mahón. El conseguir alimentos durante la guerra no fue nada fácil y el abuelo tuvo que recurrir al huerto que tenía en la Calle San Fernando de Mahón.  Ya después de la guerra un militar amigo de la época de Figueras ayudó a Rita con la pensión de viudedad y ella también hacía en casa jerseys y ropa de niño.

Marita dejó pronto el Bachillerato e inició estudios de corte y confección, bordado a máquina y alguna cosa más. Todo ésto siempre se le dio muy bien y sus 4 hijos siempre llevarían jerseys hechos por ella.

Años después, con alguna amiga, retomó los estudios de Bachillerato, hizo la carrera de magisterio y aprobó las oposiciones. Estuvo un tiempo en San Miguel de Salinas (Alicante) trabajando de maestra hasta que se casó con Paco Borrás, también de Mahón. Vivieron en la Calle Cos de Gracia de Mahón y estuvo en excedencia de su trabajo como maestra hasta que el menor de sus 4 hijos tuvo unos 6 años. Entonces retomó su vocación trabajando en la Escuela de Es Mercadal y los colegios de Mahón Fontirroig, Toni Joan y Virgen del Carmen hasta su jubilación. Años después su hijo mayor, Kico, también trabajaría de profesor de informática.

A Marita siempre le gustó mucho viajar aunque durante unos cuantos años tuvo miedo a volar en avión. Con su madre Rita y su hermano Jaime realizaron muchos viajes, la mayoría en coche, por España y ya de jubilada y con Paco realizaron innumerables viajes con grupos de amigos, con sus hijos etc. 

Entre los viajes que hizo cabe destacar los viajes con su familia a París (1989), Gerona (2007) y Budapest (2008).  Cruzó el charco una única vez cuando, ya sin miedo a volar, llegó hasta Venezuela (2004) a la boda de su  hijo mayor, Kico.

Marita fue también, como su madre, una buena cocinera destacando su Gazpacho y el Oliaigua. Aquí algunas de sus recetas. Ahora uno de sus nietos, José María, es un conocido cocinero de la isla.

Con su marido fueron muy ahorradores y compraron varios pisos en Mahón que se dedicaron a alquilar y también reformaron la finca Malbúger Vell para dedicarla al turismo vacacional sobre el año 2000. Con todo ello pudieron pagar los estudios a sus hijos en Barcelona,  Sevilla y Palma. 

Al principio los veranos los pasaron con su madre Rita y su hermano en la casa del puerto de Mahón aunque después se hicieron el chalet de Binisafúa dónde siempre iban los fines de semana y vacaciones con sus 4 hijos y su madre. Cuando sus hijos ya fueron mayores sólo iban en verano y se volvió el lugar de reunión familiar con la familia de Sevilla. 

La historia de su marido - Paco Borrás

lunes, 27 de marzo de 2023

Israel 2022-23: viajando con GPS en Tel Aviv - 1

Durante el final de año de 2.022 y principios del 2.023 tenía unos 10 días en que podía ir de vacaciones sólo. Quería aprovechar para hacer un viaje diferente a los que puedo hacer con mis hijos o amigos, a la aventura. Rápidamente descarté Japón y Cuba por el precio de los vuelos. Mi amigo Claudio me recomendó Tel Aviv. Antes de decidirme pensé que en Marruecos (tengo pendiente la zona de Marrakech) no habría mucho ambiente de fin de año y Estambul era más frío que Israel en esta época. Hablé con otro amigo que también conocía Tel Aviv y ya me convenció. Conseguí un buen precio para volar allí a costa de volver haciendo varias escalas. 

Antes de salir me reservé las primeras 3 noches en una habitación privada de Airbnb, así estaría allí hasta fin de año cómodamente y me adaptaría al país y, sobre todo, comer allí sin gluten. También encontré varios enlaces a webs dónde informaban de establecimientos de la asociación de celíacos israelí. Había varios restaurantes en Tel Aviv. Además en la biblioteca pública de Mahón me llevé prestado unos días la guía Lonely Planet de Israel y me anoté información de todos los sitios a los que podría ir para tener una orientación sobre la marcha e ir diseñando mi viaje. De estas guías lo más interesante son las páginas a color que salen al principio dónde dan los sitios imprescidibles de cada país. De los que salen de Israel llegué a visitar Tel Aviv, Jaffa, Cesarea, Acre, Nazareth, Mar de GalileaSafed y Jerusalen. Para un próximo viaje me queda pendiente el Mar Muerto y Masada. Si voy a Jordania algún día lo haré desde allí. De lo que vi hubiese omitido los dos lugares que he dejado en cursiva, me aburrieron.

El viaje de ida fue muy bien aunque como llegaba a las 4 de la mañana hice tiempo en el aeropuerto hasta las 6 más o menos: cambié algo de dinero, compré una tarjeta SIM para el móvil, tomé un café, busqué parada del bus para ir a Tel Aviv, etc. Tenía la entrada a mi habitación a las 8 (ya cogí aposta un sitio dónde no tuviese que esperar a las 16 h para entrar...).

Una vez en Tel Aviv y de camino a mi alojamiento pude comprar en un super algo de comida para tener los primeros días por si acaso no encontraba nada más. En el piso compartido me recibió Michael quien vive allí con su novio árabe y tras hacer una "siesta matinal" a primeras horas de la tarde ya me fui caminando hacia el mar. En el mapa parecía cerca pero era más de una hora caminando que me permitió irme orientando en la ciudad y ver las torres y avenidas que tienen por el centro. 



Ese día pasee un poco por la playa, hacía buen tiempo y estaba bastante animado. Comí sobre la marcha algo de lo que había comprado antes en el super y me tomé un refresco en un chiringuito de playa. De vuelta busqué uno de los sitios acreditados, Giraffe, que estaba más o menos a medio camino de casa y allí cené. Era un buen sitio asiático; cené unos Noodles y un postre a base de merengue. Tenían cerveza sin gluten española. Todo muy bueno y tal como me habían avisado también carísimo.

Al volver a casa Michael me dijo que era víspera del Sabath y la gente salía de fiesta. Me dijo la zona dónde ir, descansé un rato y volví hacia allí a ver las terrazas de los bares y discotecas con mucha gente esperando haciendo cola para entrar. Paseé un buen rato y entré al final en una de ellas que tenía un ambiente chulo.

El día siguiente seguiría visitando Tel Aviv y preparando dónde ir por fin de año.

Unas fáciles recomendaciones para viajar en Israel

Idioma:

No todo el mundo habla inglés pero no es un problema el comunicarse. Leer letreros en Hebreo es otra cosa...recomiendo aprenderse las letras antes de llegar.

Sabath:

Todo cierra con la puesta de sol del viernes hasta el anochecer del sábado. ¡Ojo con el transporte si has de viajar esos días! A mi vuelta desde Jerusalen, estaba avisado, caminé bastante para llegar justo cuando empezaban los trenes para llegar al aeropuerto de Tel Aviv.

Por cierto, ¡Los jueves por la noche es el mejor día para salir de marcha! Ejemplo: Mercado Mahane Yehuda en Jerusalen o zona Rothschild Boulevard de Tel Aviv. Esto es en 2.023, puede cambiar si viajáis varios años más tarde.

transporte público:

No se puede pagar en metálico o con tarjeta de crédito

El transporte público se paga en todo Israel con la app  Moovit. En ella se da de alta la tarjeta de crédito, subes al bus/tren y escaneas el código QR que está por ahí colgado. Así la app saca la tarifa del viaje. Si es un tren/bus entre varias ciudades a veces pide la parada de destino (en Hebreo). Para esto último yo pedía ayuda a alguien del bus/tren o contaba con GoogleMaps el número de paradas.

A veces en trenes puedes tener que dar de alta el viaje en la App antes de entrar en la zona de andenes, ya que hay que abrir los rodillos de entrada con ella.

Roaming:

Justo encendí el móvil para ver en Google Maps como llegar del aeropuerto de Tel Aviv a la ciudad me salió un SMS  de Roaming de que ya había llegado al gasto de 60 €. 

Recomendación: comprar una tarjeta SIM local justo llegar por el número de días de estancia. Hay varios establecimientos que las venden en el aeropuerto de Tel Aviv. No comprar en el primero que veas...igual no te coincide el número de días o pillas la tarifa cara. Si puedes llegar a Tel Aviv "sin GPS" y comprar allí, seguramente saldrá bastante más barato. 

Algunos enlaces más de interés:

YH Israel

lunes, 23 de enero de 2023

Nunca dejes una mochila en el taxi

Jerusalen y Ramallah - enero 2.023

El jueves estuve viendo opciones para salir un día de Jerusalen e ir a Palestina. Podía ser Belén, Hebrón, Jericó o Ramallah. Viendo las opciones de transporte que me daba GoogleMaps, la cercanía e interés del destino, ésta última opción me pareció la mejor. Y si había suerte podríamos ir por la tarde a Belén. Antes de salir de noche al mercado lo comenté con uno de los chicos de mi habitación, Daniel (de Montreal) y cuando me presentó a su amigo Rodolfo (de México) también se apuntó. A todos se nos unió Pako, a quien yo había conocido en Haifa unos 3 días antes. Pako quería seguir su viaje hacia Jordania y Egipto, así que se llevó su maleta grande a parte de la mochila pequeña de viaje.

Quedamos en encontrarnos pronto por la mañana y al ser Sabath sabíamos que podía haber problemas de transporte. Fuimos a la estación de buses cerca de la Ciudad Antigua de Jerusalén y vimos que nuestro bus 218 no salía ese día. Fuimos preguntando entre taxistas y gente que veíamos con ganas de viajar hasta que nos dijeron que con el bus 274 podíamos ir hasta justo pasada la frontera en Qalandiya y desde allí coger un taxia Ramallah. Daniel encontró unas amigas del albergue en la estación y se unieron a nosotros. Así fuimos 7 los que teníamos que pillar un taxi o furgoneta a la capital palestina.

El paso de frontera fue a pie por una rampa y luego por un pasillo muy reforzado. No hubo que enseñar pasaporte ni nada, simplemente salir por unos tornos giratorios. Negociamos un precio para la furgoneta y sin problemas hicimos los 5 Km hasta Ramallah charlando y haciendo fotos.

Una vez bajamos de la furgoneta, Pako se dio cuenta de que se había dejado la mochila en el taxi. El taxi ya había partido.

- Pako, dime que no tenías en la mochila tu pasaporte y el dinero!

- No, pero si el ordanador y otras cosas importantes.

Todos lo dimos por perdido pero no perdimos la calma. Fuimos a hablar con unos taxistas que estaban cerca en una parada.

Rodolfo dijo que tenía una foto de la furgoneta y por suerte se veía la matrícula. Chapurreando inglés con los taxistas les explicamos todo y localizaron por teléfono al chófer de nuestra furgoneta. Estaba de nuevo en la frontera y quedamos que iríamos a buscar la mochila. Daniel y las chicas se habían ido a ver la ciudad así que Rodolfo, Pako y yo negociamos precio para ir a la frontera y regreso; incluyendo una propina por la bolsa.

Llegamos sin problemas a recoger la bolsa, Pako estuvo muy contento de recuperar la mochila y los tres volvimos satisfechos a la ciudad. Creo que una vez de 100 o 1000 hubiésemos recuperado la mochila y sobre todo fue gracias a la buena voluntad de los taxistas que nos ayudaron y del de la furgoneta que nos la devolvió. Gente increíble que en ningún momento tuvieron la tentación de quedarse con ella.

 Los tres nos fuimos a tomar un café en un puesto callejero y pedimos por el Museo de Palestina. Ese día estaba cerrado, así que sólo nos quedaba pasear y visitar el Museo y Mausoleo de Yasser Arafat. Fuimos allí caminando y fue un muy buen museo que explicaba la historia de Palestina. 


Luego acompañamos a Pako a dónde se iba a quedar esa noche paseamos por la ciudad y fuimos a comer. La opción de ir a Belén ese día,  por la falta de transporte quedó rápidamente descartada, así que finalmente Rodolfo y yo volvimos en un taxi a la frontera y una vez pasada a pie regresamos en bus a Jerusalén.
Pako quedó con los del restaurante en verse al día siguiente para jugar a la PlayStation...
repitiendo la Foto de Berlin, 34 años antes

Historias anteriores:





lunes, 13 de mayo de 2019

00Gluten por el mundo: pedir comida por el mundo

En mi blog 00Gluten comento como moverse por el mundo sin comer gluten. 
Incluye traducciones y textos descargables de cómo pedir comida en Español, Francés, Inglés, Italiano y Alemán.
Verlo aquí 


martes, 25 de diciembre de 2018

Viaje a Escocia en 1996

Escocia, otoño de 1996

Estando ya instalado en Londres vinieron al Reino Unido varios amigos de mi época en Suecia: Claudio, Gary y un amigo de ellos. 
Juntos fuimos a Edimburgo dónde visitamos la ciudad (inolvidable el Castillo) y luego alquilamos un coche. Viajamos algo por los alrededores, aunque el tiempo fue muy lluvioso y no nos dejó demasiado tiempo al aire libre. Visitamos Stirling, el monumento a Wallace y la costa oeste. 
Fue cuando por primera vez pude conducir un coche británico. Yendo concentrado, muy bien, cuando coges confianza es fácil entrar a las rotondas por el lado que no toca y comerse los bordillos...

Con Claudio, Gary y otro amigo

Unos meses después haría yo sólo otro viaje: A Inverness en autobús nocturno desde Londres y luego auto-stop de costa a costa. No fui al lago Ness, pero sí a otro cercano. Preferí ir al no-turístico... Buen viaje pero con mucha lluvia. Recuerdo una caminata una tarde en que tardó tanto en parar un coche que ya estaba empapadísimo...y una playa en la costa Este antes de volver a Inverness a pillar el bus de vuelta.